Ir al contenido principal

¡CICLOS QUE CIERRAN, CICLOS QUE COMIENZAN!

Los ciclos, según entiendo, son períodos de la vida en los que aprendemos e integramos experiencias que nos harán ser humanamente más sabios, emocionalmente más estables y espiritualmente más elevados.

Ciclos que cierran, ciclos que comienzan. Así, una y otra vez a lo largo de la vida. Situaciones que inician y acaban y que a su vez dan pie a otras nuevas. Pero, también hay ciclos que quedan abiertos.

Al cerrar un ciclo, toda la experiencia adquirida e integrada en ese espacio tiempo, nos ayuda a situarnos desde una perspectiva distinta delante de la vida.

Por ejemplo: cuando empezamos un trabajo nos sentimos como pez fuera del agua. Pero, al cabo de un tiempo, la actividad que uno desarrolla, se volverá más fluida y eficiente debido a la experiencia desarrollada. Bajo esta premisa, el efecto es el mismo cuando decidimos emprender un camino de evolución personal. Al tomar conciencia de nuestros estados y/o juegos emocionales, aprenderemos un poco más sobre nosotros mismos. 

Pero ¡cuando una situación se nos repite una y otra vez! ¿hemos aprendido algo? ¿Nos resistimos a cerrar un ciclo o una etapa de nuestra vida? ¿Queremos ver? ¿Queremos aprender? ... ¡en definitiva! ¿queremos crecer?

No siempre, lo que aprendemos de nosotros mismos es para salir de un atolladero. puede pasar que la reiteración de una situación, hecho o estado emocional nos provoque un estado de comodidad. A nuestro ego le encanta entretenernos con todas sus armas, obviando un aprendizaje más profundo.   

Cuando nos quedamos cómodos en nuestra zona de confort , le decimos a nuestro yo más profundo que no queremos más. Es una manera de imponer una barrera a la gran posibilidad de encontrar esos otros aspectos de nosotros mismos que son desconocidos (habilidades, percepciones, intelecto...). En estas circunstancias, quizas estemos dejando abiertos, ciclos vitales de gran relevancia para nuestra evolución humana.

Un ejemplo: En las relaciones personales, las personas se nos alejan o rechazan después de un tiempo. Nos resentimos y señalamos el problema como algo que le sucede a los demás. Sin embargo, puede que algunos aspectos de nuestra personalidad les provoque ese rechazo. Quizás porque nos perciben demandante, agresivo, invasivo, irrespetuoso...  En este caso, si la persona no se observa a sí misma, y no ve lo que otros intenten mostrarle, su ciclo seguirá abierto. 

La vida misma es un gran ciclo, llena de muchos pequeños ciclos que la hacen bella, misteriosa y apasionante. Lo que cada uno experimenta en su camino nunca es para mal. Aquello que nos sucede y provoca dolor, es para aprender, trascender, evolucionar, y crecer. En muchos de esos ciclos de aprendizaje, nos veremos obligados a buscar ayuda. Y si realmente buscamos cerrar un ciclo, encontraremos esa ayuda en un terapeuta, un amigo, un maestro, un referente o en nuestra propia toma de conciencia.

Os invito a vivir los ciclos de la vida como retos de aprendizajes profundos, como elementos de enriquecimiento personal y espiritual. Al final, las cosas que etiquetamos como "malas" o "negativas", solo son barreras a romper para poder ver con más claridad el basto horizonte de posibilidades y direcciones. Hacia donde queramos dirigirnos dependerá de la voluntad y el deseo de cada uno.


Douglas Varela Rodríguez
Equipo CAYAC



Comentarios

Entradas populares de este blog

LA CONEXIÓN ENTRE NOSOTRAS. LAS MUJERES.

Las mujeres cuando  nos reunimos sentimos que estamos acompañadas, unidas, que compartimos algo común. E xperimentamos una sensación interna de compartir algo profundo, misterioso, poderoso, que se expresa a través de nosotras, quizás de diferentes maneras y formas, al cada una ser única y diferente, pero hay un vínculo que nos une , como un hilo invisible  muy sutil a veces, una c onexión interna que nos hace sentirnos acompañadas, comprendidas, nutridas. Nuestros ciclos, ligados a la Tierra y la Luna, nuestra emociones y sentir, la capacidad de acoger la vida en nuestro vientre, el cuidado de nuestros hijos y familia, la creatividad, la intuición femenina, la magia, la capacidad de celebrar y nutrir, nuestra sabiduría ancestral, la sensibilidad, el compartir. Todas esas capacidades que no pasan por la mente ni el intelecto, todo eso que nace de manera natural en nosotras y todo aquello que somos capaces de crear y parir.  Todo esto nos une y nos conecta,...

EL EGO: ¿NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA?

Observarse a uno mismo, es como mirarse al espejo y reconocer nuestro reflejo tal y como somos. El Ego es lo mismo que el espejo, pero con nuestras emociones, inercias, trampas, auto engaño... el Ego es todo eso que creemos nuestro y que nos condiciona en todos los ámbitos de nuestra vida. Las personas tenemos la capacidad de dirigir nuestra existencia hacia donde creamos conveniente para nuestro crecimiento emocional o espiritual, siempre y cuando seamos conscientes de lo que realmente queremos para nosotros mismos. Para llegar a donde nos proponemos, nos encontraremos con esa versión de nosotros mismos que se llama Ego, que es quien se interpondrá con todas sus fuerzas para bloquear nuestros deseos más profundos. El Ego, a mi modo de ver, es todo aquello que creemos ser y que no somos . Ya de niños, nos educaron y nos formaron para responder a unas directrices sociales que contemplan la moralidad, la religión, la sexualidad, los roles entre hombres y mujeres, y asumimos un...

LA LIBERTAD EN LA PAREJA

Suena una pieza de Louis Armstron, todo un clásico del jazz, me  siento muy a gusto escuchando esta música.  Mi pareja escucha la radio, un programa de la tarde donde parodian las noticias en clave de humor. A veces necesito silencio en mi entorno y ella es consciente de ello y utiliza auriculares (igual que yo) para seguir sus programas favoritos. Otras veces no me importa escuchar sus programas porque acabo riéndome y compartimos el espacio con un te y una conversación. Alguna vez acabamos bailando alguna pieza de música que escucho y que a ella le hace gracia. Nos conocemos mínimamente como para tener en cuenta las necesidades de cada uno dentro del espacio compartido y en consecuencia hemos construido hábitos de convivencia para respetar mutuamente nuestros espacios, nuestras necesidades y por consiguiente nuestra libertad individual. Curiosamente, este comportamiento nos lleva a querer hacer cosas juntos, ver una película, salir de excursión, visitar la ...